lunes, 13 de febrero de 2012

Philips CD-i, un error de la naturaleza

Philips CD-i era un reproductor interactivo multimedia, algo que sería similar a una consola de las actuales pero de principios de los 90. CD-i significa Compact Disc Interativo y era un formato capaz de contener mucha cantidad de información, desarrollado entre Philips y Sony pero que al final no cuajó.

Como con todo, muchas compañías sacaron reproductores compatibles con este formato.
Nada más salir al mercado amenazaba con arrasar y convertirse en un precedente, no solo en el mundo de las consolas sino de la tecnología en general por la gran capacidad de memoria del CD-i y por los gráficos, que para la época eran realmente buenos. Pero no se organizaron bien el chiringuito: el precio era demasiado caro y pronto se vio desbancado ante la aparición de nuevas consolas más baratas como la Play Station o las de Nintendo y que además se volvían mas potentes. La consola además contaba con muchos periféricos, demasiados: ratón, trackball, mandos inalambricos, etc.
Respecto a los juegos, ahí fue el principal batacazo, a pesar de que tenían el panorama idóneo para sacar buenos títulos. Sacaron varios juegos utilizando nombres de las sagas de Nintendo debido a una licencia que les cedieron en un acuerdo de cooperación entre las dos compañías y de la que desde "la gran N" se sigue arrepintiendo. Sacaron por ejemplo, un videojuego de puzzles en el que aparecían los personajes de Super Mario. También hubo tres entregas de Zelda, todas penosas pero especialmente las dos primeras, en las que la historia era pésima en contraste con las de Nintendo y además, para rellenar todo el espacio libre que proporcionaba el formato CD-i incluían secuencias de video para ir narrando la historia. Los dibujos eran pésimos e insufribles y el resultado fue desastroso, a pesar de que los gráficos eran buenos dentro de lo que cabe para la época. La última entrega estaba mejor elaborada usaba actores de verdad para las secuencias en lugar de los dibujos (se lo agradecemos...) y gráficamente era mucho más realista, quizás demasiado.
Los dichosos dibujitos...

A grandes rasgos, esto era aplicable a todos los demás juegos, y para cuando empezaron a hacer las cosas medio en condiciones ya había consolas más baratas, más potentes y menos desprestigiadas. En favor de Nintendo, es necesario aclarar que ellos no desarrollaron los videojuegos sino que fue una filial de Philips, solo cedieron la licencia y por tanto (afortunadamente) no entran ni deben entrar dentro de la saga formal. Prácticamente lo único que tienen en común son los nombres y dibujos similares. Eso sí, los pocos originales que quedan de estos juegos se han convertido en piezas de coleccionista y pueden alcanzar cifras increíbles en las subastas. Recuerdo haber visto un original de Zelda: The Wand of Gamelon (la segunda entrega de la desastrosa saga) por unos miles de dólares en Internet.

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